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20060228

Recordando al Maestro...

Se cumplen hoy 89 años de la muerte del Maestro Pedro Bonifacio Palacios, Almafuerte, acaecida el 28 de febrero de 1917 en La Plata.
¿Cómo no recordarlo en nuestro weblog, si se trató del más grande poeta argentino, padre de nuestros maestros y defensor inclaudicable de los pobres, los niños, los débiles y los enfermos?
Maestro Almafuerte: te fuiste hace tantos años... Pero no se nota. Tu presencia está cada día más cerca de nosotros, de todos los argentinos y muy especialmente de nuestros niños, a los que toda tu vida llamaste "mis hijitos".

Como recuerdo y homenaje, entonces, obsequio a los lectores un soberbio texto en prosa de la pluma de Almafuerte. Como siempre, insuflará fuerza y pasión en el alma. Vale la pena leerlo.

Como se filtra el agua a través de las piedras, así discurre tu vida por entre las mil circunstancias inesperadas que brotan a su alrededor.
Tu propósito, tu ambición, tu ideal, tu idiosincracia, tu genialidad, tu ser adquirido, tu persona social, no se satisfacen más que a medias y a largos intervalos. Solamente aquello que conservas de la naturaleza no sufre privaciones: lo artificial, lo derivado, anda haciendo equilibrios constantemente y padeciendo desencantos a cada rato.
Puede ser que dos veces en diez siglos, haya dicho un hombre civilizado: he ahí que estoy satisfecho del todo. Entretanto, la bestia encaja con exactitud en su medio ambiente. Toda civilización no es más que una evasión del Paraíso.
No creas que subir es siempre agradable, ni pienses que bajar sea siempre doloroso. Muchos de los que habitan la cumbre miran a la planicie con envidia: y es posible que algunos de los que moran en la planicie suspiren por el abismo.
Sólo aquellos que ignorar que no hay ni arriba ni abajo pretenden esa invención de las alturas. Nada está arriba y nada está abajo, sino más o menos lejos de un punto convenido; y así también, nadie es superior y nadie es inferior, sino más o menos parecido a una ficción preestablecida que puede dejar de serlo.
Si no fueras tan cobarde serías menos embustero: y si fueras menos embustero te saldrías fácilmente de las convenciones humanas: fuera de ellas serías más feliz.
Porque la felicidad consiste en vivir vida de verdad: mejor dicho todavía: la felicidad consiste en vivir cada uno su verdad. Como la sociedad ha labrado una sola verdad para todos, a unos les viene estrecha por demás, y a otros les viene demasiado holgada. La más perniciosa de las manías del hombre es legislar, y legislar no es más que perjudicar la variedad.
Nada te importe contradecirte, porque solamente los estériles no lo hacen. La verdad no debe sacrificarse a ningún sistema. Lo que se piensa hoy, que es el presente, no ha de sepultarse en lo que se pensó ayer, que es el pasado. ¡Ay de los que tienen muchos días iguales!

Quienes deseen leer los mejores poemas de Almafuerte (que ya hemos publicado en este weblog), solo deben pinchar aquí o, para muchos más, aquí.