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20050708

¿Conoce mi tercer libro?

"El Manuscrito Voynich" (Aguilar, Madrid, 2005), es mi tercer libro, y ya va por su segunda edición.



Trata acerca del único manuscrito medieval no descifrado que queda en el mundo, y hace una prolija recorrida por la historia del documento, los extraños personajes que se vieron involucrados con él, y las varias hipótesis que los investigadores han desarrollado acerca de su significado, origen, posible autor y modos de traducirlo.
"El Manuscrito Voynich" tiene su propio sitio web. Si aún no lo conoce, lo invito a visitarlo para conocer más acerca de este fascinante enigma. Encontrará allí interesantes artículos, comentarios y, por supuesto, información para comprarlo.

Las Malvinas terminaron con Pink Floyd


En una entrevista con el Corriere della Sera del año 2001, Roger Waters anunció que lo que había separado a Pink Floyd fue la guerra por las Islas Malvinas entre Inglaterra y la Argentina. En esa época, Waters simpatizaba con la "Dama de Hierro" Margaret Thatcher, y David Gilmour, Mason y Rick Wright estaban de la vereda contraria.
En un diario israelí, ahora, Mason declaró: "Reencuentros como éste se tornan problemáticos desde un punto de vista organizativo, porque Waters está preparando un disco nuevo, al igual que Gilmour", cita un matutino porteño.
Sin embargo, Mason respondió que lo harían si hubiera un proceso de paz serio entre palestinos e israelíes. En cuanto al nuevo hecho de reunión, para el Live 8, Mason manifestó que todos estaban de acuerdo: "Roger llamó a David y lo convenció. Todo esto fue muy positivo, porque tuvimos poco de qué hablar en estos últimos diez años. No se puede continuar la tercera guerra mundial por toda la eternidad".
A Gilmour (59 años), Waters (60), Mason (61) y Wright (62) se los vio de maravillas. Pero lejos en el tiempo, aunque no en la memoria de los fans, está el disco The Final Cut ("El Corte Final"), que fue inspirado por hechos cercanos a los argentinos.

Se trata de una incursión al Roger Waters de entonces, pues la realidad le dejó una marca imborrable. Para Waters, el tiempo de Malvinas le despertó sus irresueltas emociones, y su creatividad con ellas. Roger empezó a trabajar en nuevas canciones inspirado, entonces, en la Guerra de Malvinas. Muchas canciones, consideradas antes débiles, tomaron fuerza con esos acontecimientos, resucitaron y se integraron al proyecto.
Pero Gilmour encontró una fría resistencia en Waters, que controló el nuevo álbum pensando en todo, hasta el arte de tapa. Dijo Gilmour que Waters se había convertido en un ser autocrático.