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20050610

14 años

Cuando escuchó la sentencia que le impuso la Justicia, Romina Tejerina, la joven de 21 años que mató a su beba recién nacida, producto -según dijo- de una violación, rompió en llanto. Esta tarde, el tribunal de Jujuy que la juzgó la encontró culpable del delito de "homicidio calificado por el vínculo" y la condenó a una pena de 14 años de prisión.
En un fallo unánime, los tres jueces de la Sala II del fuero penal hallaron a la joven responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo. Sin embargo, a la hora de dictar la sentencia tuvieron en cuenta algunos atenuantes y la condenaron a 14 años de cárcel. Horas antes, la Fiscalía había solicitado una pena de prisión perpetua. Mientras que la defensa había pedido su absolución. Tras conocer el fallo condenatorio, Fernando Molinas, abogado defensor de Romina, anticipó que “apelará la sentencia” ante las instancias superiores de la Justicia."No estamos de acuerdo con la condena”, dijo Molinas, quien –de todos modos- consideró "un adelanto" que el tribunal “haya reconocido circunstancias extraordinarias de atenuación" en el homicidio de la beba recién nacida.
El fallo desató la bronca y la indignación de los familiares de Romina que se encontraban en la sala y de los manifestantes que esperaban ansiosos en la puerta del tribunal que se conociera la sentencia. "La mataron a Romina, la mataron", repetía una y otra vez con la voz entrecortada Mirta, la hermana de la joven jujeña. "Han condenado a la víctima y liberaron a su violador", se quejó. Y denunció que su hermana “estaba condenada desde el primer día"."¿Por qué son tan crueles?", se preguntó entre llantos Elvira Baños, la madre de Romina, quien expresó su repudio al fallo porque su hija será enviada a la prisión mientras "el violador sigue libre". Durante todo el juicio, los familiares de la joven estuvieron acompañados por militantes de organizaciones humanitarias, sociales y defensoras de los derechos de la mujer que exigían la inmediata liberación de Romina, ya que consideran que es una víctima de la violencia que fue desbordada emocionalmente. Por la mañana, la fiscal Liliana Fernández de Montiel había solicitado en su alegato la pena de prisión perpetua, ya que consideró que Romina asesinó a su beba "en perfecto uso de sus facultades mentales". De este modo, rechazó el principal argumento de la defensa, que sostenía que la joven actuó en medio de "un brote psicótico".
La fiscal afirmó que "Romina comprendía la criminalidad del acto que realizaba" y que "no hubo brote psicótico ni disociación de la conciencia ni síntomas postraumáticos"."No hubo amnesia ni antes ni durante ni después del hecho, había precisión de datos, ella se encontraba en perfecto uso de sus facultades mentales. También aseguró que "no hay prueba alguna que sostenga que la beba" asesinada haya nacido producto de una violación". "No existió violación", dijo la fiscal. Además, indicó que tampoco está probado que el supuesto autor del abuso, Eduardo Emilio Vargas, se haya encontrado con Tejerina en un boliche de San Pedro de Jujuy, tras lo cual se habría cometido la violación. Según dijo, cuando la beba fue atacada a cuchilladas tenía "entre 34 y 35 semanas de gestación", por lo que la fecha de concepción debería ser entre el 4 y el 11 de julio, y no el 1 de agosto, como aseguraba la acusada. En tanto, la defensa de Romina había solicitado su absolución, ya que -según consideraron- se juzgaba un hecho que "se inició con un episodio angustioso". En este sentido, su abogado había pedido que se analizaran cuidadosamente "las exposiciones de los peritos psiquiatras", ya que "ellos parten del análisis de la violación como hecho desencadenante" del crimen de la beba.También había resaltado el hecho de que "no se permitió hacer un estudio de ADN" del feto para determinar quién era el padre y, de este modo, corroborar la denuncia de violación hecha por Romina."Romina vivió desde el embarazo un trastorno severo en su personalidad", dijo la defensa. Esto, agregó, "hizo estallido en la autoexpulsión del bebé" y provocó un "episodio psicótico agudo".
Durante el juicio, Romina dijo que ocultó la violación y el embarazo, por miedo y por vergüenza. El 21 de febrero de 2002, sin ayuda, dio a luz una niña de seis meses y medio de gestación, en el baño de la casa donde vivía con sus dos hermanas mayores, en San Pedro (Jujuy). Fueron ellas quienes la hallaron allí, junto a la beba herida, y las trasladaron al hospital. La nena murió cuatro días después y desde entonces la joven está detenida. Ayer reveló que en el hospital dijo que la habían violado, "pero nadie quería escuchar eso". Ya presa radicó la denuncia contra un vecino, 20 años mayor. El hombre dijo que la relación sexual había sido consentida y fue absuelto.

Un crimen espantoso

La fiscal pidió prisión perpetua para la joven que mató a su beba en Jujuy

Romina Tejerina está acusada de acuchillar a su hija recién nacida. Según confesó, la mató porque vio en ella la cara del hombre que la violó. En cambio, la Fiscalía argumentó que la joven lo hizo en “perfecto uso de sus facultades mentales".
La fiscal Liliana Fernández de Montiel solicitó hoy la pena de prisión perpetua para Romina Tejerina, la joven que mató a su beba recién nacida, producto, según dijo, de una violación. Al escuchar el alegato en el juicio oral y público que se le sigue, la joven estalló en lágrimas. También la fiscalía sostuvo hoy que Romina asesinó a su beba "en perfecto uso de sus facultades mentales", con lo cual rechazó el principal argumento de la defensa, que sostiene que lo hizo en medio de "un brote psicótico".

Al leer su alegato en el juicio oral que se le sigue a la joven de 21 años, la fiscal afirmó que "Romina comprendía la criminalidad del acto que realizaba" y que "no hubo brote psicótico ni disociación de la conciencia ni síntomas postraumáticos"."No hubo amnesia ni antes ni durante ni después del hecho, había precisión de datos, ella se encontraba en perfecto uso de sus facultades mentales. También aseguró que "no hay prueba alguna que sostenga que la beba" asesinada haya nacido producto de una violación". "No existió violación", dijo la fiscal. Además, indicó que tampoco está probado que el supuesto autor del abuso, Eduardo Emilio Vargas, se haya encontrado con Tejerina en un boliche de San Pedro de Jujuy, tras lo cual se habría cometido la violación. En el transcurso de la audiencia oral y público que se desarrolla esta mañana en la capital provincial, la fiscal expresó en su alegato que la beba tenía "entre 34 y 35 semanas de gestación" cuando fue atacada a cuchilladas, por lo que la fecha de concepción debería ser entre el 4 y el 11 de julio, y no el 1 de agosto, como asegura la acusada. Por su parte, la defensa de la joven pidió su absolución, ya que -según consideraron- se está juzgando un hecho que "se inició con un episodio angustioso". Además, su abogado señaló que es "importante" analizar cuidadosamente "las exposiciones de los peritos psiquiatras", ya que "ellos parten del análisis de la violación como hecho desencadenante" del crimen de la beba.
La defensa también resaltó el hecho de que "no se permitió hacer un estudio de ADN" del feto para determinar quién era el padre y, de este modo, corroborar la denuncia de violación hecha por Romina."Romina vivió desde el embarazo un trastorno severo en su personalidad", dijo la defensa y esto, agregó, "hizo estallido en la autoexpulsión del bebé" y provocó un "episodio psicótico agudo".
Romina dijo que ocultó la violación y el embarazo, por miedo y por vergüenza. El 21 de febrero de 2002, sin ayuda, dio a luz una niña de seis meses y medio de gestación, en el baño de la casa donde vivía con sus dos hermanas mayores, en San Pedro (Jujuy). Fueron ellas quienes la hallaron allí, junto a la beba herida, y las trasladaron al hospital. La nena murió cuatro días después y desde entonces la joven está detenida. Ayer reveló que en el hospital dijo que la habían violado, "pero nadie quería escuchar eso". Ya presa radicó la denuncia contra un vecino, 20 años mayor. El hombre dijo que la relación sexual había sido consentida y fue absuelto. En tanto, la asistente social María Cabrera de Moya ratificó lo afirmado por otros testigos respecto de la historia familiar de violencia verbal y física y de falta de contención que sufrió la chica. Sobre la base de sus estudios, realizado mediante entrevistas a la acusada, su familia y su entono, Cabrera señaló que "el hogar paterno de Romina, con sus padres trabajando, era un hogar rígido, controlador y violento, como así también de bajo nivel cultural-educativo". Durante las entrevistas con Romina, agregó, "nunca me habló de la violación y sobre la muerte de la recién nacida, ya que sostenía que estaba obnubilada, no se acordaba de nada", sostuvo la perita.
En ese marco, destacó, "no demostraba angustia, ni dolor, estaba desprovista de emociones".
Por su parte, el psiquiatra del Servicio Penitenciario Eduardo Padilla aseguró que realizó varias entrevistas con Romina entre mayo y junio de 2003. "En el primer contacto que tuve, ella tenía algunos síntomas postraumáticos y realicé un diagnóstico, pero al otro mes esos síntomas desaparecieron y tuve que cambiar el diagnóstico, ya que me había sorprendido este cambio por lo rápido. Había evolucionado", describió. El psiquiatra coincidió con otros peritos oficiales en que Romina no padeció un episodio psicótico cuando atacó a la beba, como argumenta la defensa.

En cuanto haya sentencia, seguiremos informando acerca de este espantoso infanticidio que conmueve a la sociedad argentina.