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20050601

Chabán libre, San Martín preso

Omar Chabán y los muertos de Chabán

Las dos fotografías que ilustran este post son elocuentes: a la izquierda, el señor Omar Chabán. A la derecha, la espantosa fila de cadáveres resultantes del incendio de Cromañón, del cual Chabán es (¿era?) dueño.
Para quienes no saben de lo que estamos hablando, informamos: el señor Chabán tenía un boliche o local bailable, con graves deficiencias infraestructurales (decoración de materiales inflamables, falta de puertas contra incendio y salidas de emergencia, etc.). A fines de 2004, durante un concierto de un grupo musical, el público comenzó a usar explosivos (pirotecnia) lo que determinó un incendio en el cual fallecieron 193 espectadores. Los muertos eran en su mayoría adolescentes y niños, de edades comprendidas entre los 3 y los 19 años. Las puertas laterales estaban cerradas por fuera, en un intento de impedir que el púbico entrara sin pagar. Los asistentes murieron de maneras horrendas, quemados, asfixiados, con las vías respiratorias superiores carbonizadas.
El señor Chabán se ocultó y estuvo prófugo durante cierto tiempo, hasta ser detenido y procesado por 193 homicidios culposos.
Ahora, la justicia argentina le ha concedido, por motivos totalmente incomprensibles, el beneficio de la excarcelación.
El imputado declara ahora su voluntad de mudarse a la casa de su madre, frente a la plaza principal de la localidad bonaerense de San Martín.
Como se comprenderá, los deudos de las víctimas no están muy contentos que digamos.
Pero, más allá de esto, este post no es para hablar de Chabán (ex marido de Katja Alemann y por tanto pariente político de Roberto y Juan Alemann), sino para brindar un servicio a los sufridos vecinos del centro de San Martín.
Más vale que se vayan acostumbrando a las manifestaciones, a los piquetes, a los escraches frente a la vivienda de la madre de Chabán. Más les vale que se acostumbren al ruido de las cacerolas, a las calles cortadas, a la presencia de policías y periodistas y gente gritando y cameramen de televisión e hijos, amigos, vecinos y hermanos de los deudos.
Adiós tranquilidad, vecinos que viven en las cercanías de la plaza principal de San Martín. Adiós paz, adiós anonimato, adiós privacidad, adiós seguridad.
Ahora tendrán que convivir con un personaje repudiado por la sociedad argentina toda, tal vez responsable de la muerte de casi 200 adolescentes, mujeres y niños.
Tendrán que convivir con miles y miles de personas expresando su queja, con vendedores, con carteristas que aprovechan la confusión, con policías al acecho, con la Guardia de Infantería.
Adiós a la vida como la conocieron hasta ahora, vecinos del centro de San Martín.
Yo vivo lejos, pero si fuera ustedes, haría algo al respecto.

Una historia asombrosa, casi increíble



Las teorías aceptadas dicen que el Hombre llegó a América pasando por el Estrecho de Behring. Estos primitivos colonos eran de raza mongol (por eso los indios americanos se parecen a los asiáticos) y, desde entonces, sólo ellos dominaron estas tierras hasta el Descubrimiento de América por los europeos.
Pero... Hay un esqueleto, encontrado en Estados Unidos, que perteneció a un hombre blanco ¡y tiene 10.000 años de antigüedad!
Se lo conoce como Hombre de Kennewick, y cuento su historia, tan asombrosa que cuesta trabajo creerla, en mi nuevo artículo de Axxón.
Visítenla y luego me cuentan.