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20050530

Incomprensible decisión judicial

El pueblo de Parera (La Pampa), movilizado en pleno
para defender la pertenencia del niño a su familia

Ya sabemos que la justicia argentina no se caracteriza precisamente por su sentido común, su velocidad, su lucidez ni su equidad. Y todos estos factores configuran la "justicia" en sí. Si alguno de ellos falla, la "justicia" es injusta.

La nuestra es una justicia para ladrones de gallinas, y quien no lo crea es porque seguramente vive en Albania o Afganistán. En la Argentina de los Chabán y Rímolo libres, en verdad se puede esperar cualquier cosa.

Pero lo de esta semana es directamente increíble: un juez pampeano entregó en guarda o como familia substituta a un bebé. Luego NO LO ENTREGÓ en adopción. El niño tiene ahora 4 años, está perfectamente atendido, educado y alimentado, y el magistrado recién ahora se acuerda del pequeño y decide entregarlo en adopción; quitárselo a su familia y dárselo a unos desconocidos.

No digo que esté obrando en forma contraria a derecho: la legislación argentina prohíbe expresamente a las familias guardadoras optar por la tenencia definitiva... Pero yo no creo que el legislador haya pensado que el magistrado iba a dejar que el niño creciera hasta ese punto. EN ESTE ASPECTO ES QUE LA DECISIÓN DEL JUEZ CONTRADICE EL INTERÉS DEL MENOR. El niño va al jardín de infantes, llama "papá" y "mamá" a sus padres (el padre acaba de morir a consecuencia del disgusto) y es perfectamente consciente de lo que se pretende hacer con él.

El pueblo entero de Parera se está movilizando (foto) para evitar que el magistrado cometa esta barbaridad, por muy jurídicamente justificada que se suponga. Los abogados de la familia, entretanto, ya adelantaron que recurrirán a todas las instancias posibles para evitar tal crueldad, incluyendo el recurso ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

Digo yo: ¿no habrá llegado el momento de que la Suprema Corte pampeana haga ver el error de su inferior? ¿O la Corte Suprema de la Nación? ¿Para qué les pagamos el sueldo, si no son capaces de corregir una barrabasada de uno de sus subordinados?

Al fin y al cabo, detrás de este caso hay una familia desesperada y un niñito que se debate en la angustia y está a punto de perder su vida entera, sus afectos y hasta su propia identidad. Ese juez desaprensivo no comprende el daño psicológico que le causará a su víctima inocente.

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