http://photos1.blogger.com/img/99/3753/1024/marcelovoynich2.jpg

20051104

El regate del sol

José Luis Abascal es abogado y nació en Madrid en 1966.
Educado en un ambiente religioso y reaccionario, debió desde muy joven sufrir los embates de la censura ideológica sobre sus escritos.
Sin darse por vencido, lleva concluidas cuatro novelas y está trabajando en la quinta, así como en un diario en prosa poética, titulado El cuaderno blanco.
José Luis se declara admirador de Camilo José Cela, Proust, James Joyce, Cervantes y Quevedo, y dice a los lectores, según sus propias palabras, "deseo que mis mundos raros y mi estilo extraño os afecten y disfrutéis con su lectura". No dudamos de que así será.
Para beneficio de nuestros lectores argentinos, mencionamos que el verbo "regatear" sería para nosotros "hacer una gambeta", gambetear. "El regate del sol", en consecuencia, podría ser para un rioplatense "La gambeta del sol". "Giste" es lo que nosotros llamamos "cuello", la espuma de un vaso de cerveza. La sobrasada, nos desasna el autor, es un embutido de las Baleares que se unta sobre el pan (¿será algo parecido al leberwürst?), y "chinarros" es el diminutivo o despectivo de "chinas", o sea, "piedras, guijarros". Lo que nosotros llamaríamos "ripio", "canto rodado", o, más simplemente, "piedritas".
Disfruten de El regate del sol, esa conmovedora maravilla, una pequeña obra maestra de quien, confiamos, está destinado a convertirse en un gran autor.


El regate del sol
por José Luis Abascal

Cuando bajo a la playa he de hacerlo lentamente y habiendo preparado a conciencia la mochilita, la reviso varias veces antes de cerrar la puerta de casa, espero que hoy salga nublado, que el cielo siga cubierto de espuma de cerveza, que nos corone el albísimo giste y ya caigo pesado y manso por el sendero de tierra chinarros y hierbajos que desciende desde la colina donde me escondí hasta que me encuentren.
Ella me ha abandonado, vaya tiempo erróneo, ella me abandonó y no barajo naipe alguno que me permita la esperanza, sus fotos siguieron en los marcos y sus canciones que antes fueron mías siguen repercutiendo en mis oídos llorosos.
Cuando bajo a la playa me dispongo a dejar transcurrir el día a abandonarme, espero que hoy salga nublado, incluso que haga frío, fresco mejor, frío no que enseguida atrapo resfriados, bueno ya no, antes más, debe ser que la grieta que abrió mi corazón hasta impide las enfermedades físicas, una vez más abro la mochilita para comprobar si recogí el cenicero del fregadero de la cocina, detesto tirar las colillas en la arena, la arena, tersa como, suave, fina como, tus blusas rodando por mis rodillas cada vez que, tus labios rodando por la arena cada vez que te revolcaba cuando en la soledad follábamos desconsolada y como dioses, el mundo giraba y tú y yo follábamos aunque las tormentas se agolpasen sobre nuestras cabezas rodantes por la arena fina como suave, tersa terso como el roce de la lluvia cubriendo el deseo. El cenicero lo recogí.




El mar golpea frenético el litoral, no hay peligro de gilipollas, el mar golpea a todos menos a mí, el mar aliado de mi cerebro, de mi espantosa tranquilidad, de mi cruel retiro de dos años en esta costa bella y brutal, el mar chilla y yo repaso los escalones arenados tan despacio como los batracios comen plancton, dos años ya desde que repaso los escalones arenados tan despacio como los batracios comen plancton. Sensación de haber llegado a ninguna parte, aislamiento total, nadie llama ya, nadie escribe, nadie pasa por aquí y la existencia se desangra por tu melena recordada entre mis toallas extendidas, porque aún sigo bajando las dos a la playa por si, ni siquiera puedo suicidarme por si, ni siquiera puedo viajar a otra ciudad por si.
Extiendo las toallas al lado de aquellas rocas que tanto te gustaba fotografiar, observo el líquen, observo los cangrejos que allí viven como príncipes ignorados, saco el compacto portátil, todo lo que yo tengo todo yo te lo daba pero si acabas conmigo vas a ser desgraciada, saco el libro Montaigne que ahora leo, saco el cenicero el tabaco, nunca dejaré de fumar, el mar estalla contra el litoral y mi cabeza anonadada sólo es capaz de transmitir ondas de fin, la vida se cae y nada se puede hacer, nada, sólo esperar por si.
A Gento le llamaban la Galerna del Cantábrico, hoy juegan el Madrid y el Barcelona.
Yo ya vivo en el norte desde hace muchos años, dos que son muchos, yo ya vivo aquí antes de que los bañistas aparecieran los días de sol, honor a los muertos, honor a mi corazón muerto honor a mi amor muerto honor a mis pesadillas y a mi tortura, honor, ¿por qué nos empeñamos en arrancar el significado de palabras frases y actos? El mar golpea el litoral y yo agito tu cometa, la olvidaste conmigo aquí.
La luna se asoma, mucho tiempo sin hablar con nadie, me estoy convirtiendo en un mejillón un poquito más móvil un poquito, la luna se asoma y yo la oteo y la interrogo cada noche por lo ocurrido, lo ocurrido es sólo otra desgraciada historia de amor no correspondido, tantas a lo largo de la historia que me avergüenza contárselo a alguien que no sea la luna. Y es que sucede que la luna sólo existe para compadecernos después del éxtasis que compartimos con ella durante las noches de amor, en las noches de amor todos los amantes acaban contemplando la luna cual elemento indispensable para su felicidad mientras ella esconde su cara por no desilusionar, cuando la luna se llena el regocijo es superior y los amantes piensan absurdamente que aquella caprichosa composición universal está dedicada especialmente a ellos. Es bonito mientras se cree, el amor acabó sustituyendo a los mitos religiosos, es la magia que nos queda y cuando ya no queda amor la magia desaparece y quedamos expuestos a la inclemencia del descreimiento total, quedamos desvalidos ante el jodido mundo que mientras sigue disfrutando y creando nuevas religiones de pareja, pero qué frágil es la fe amorosa, qué frágil y qué fácil desfallecer, claro está que a nuestra pareja la podemos ver y esta accesibilidad no se tiene con un dios, dios en que el creyente seguirá confiando por muchas putadas que le sucedan, lo invisible es irreprochable, la existencia del amor es verificable y de su consistencia dependemos para alcanzar esa felicidad que todas las parejas anhelan entre promesas y baratas botellas de champán, platonismo del peor, los príncipes mojados cangrejean excitados por mi cercana presencia, me conocen de sobra pero todo seguirá igual porque no pertenezco a su religión, quizá sea su dios regional y sería un dios magnánimo pues jamás se me ocurrió pescarles.
A la una del mediodía recojo todo por primera vez y me dirijo a casa, de camino compro unas cervezas y algo de picar que me apetezca, llego a casa con los nervios desencajados, caminando cada vez más aprisa, lo primero nada más entrar es encender el ordenador, que vaya calentando, que vaya recogiendo su información, abro una lata de Mahou y torpemente unto un panecillo de sobrasada, mucha sobrasada, vuelvo al ordenador, ya está todo listo, elijo el Outlook Express, conectar y el modem chisporrotea: tiene dos mensajes en la bandeja de entrada, flecho bandeja de entrada y la misma desilusión acostumbrada, un mensaje de los titulares de un periódico que ya nunca leo, pero que dejo que sigan llegando quizá por ficcionar que ese mensaje en la bandeja sea suyo, y otro de una página porno que en las noches desesperadas surco y que ahora me parece repugnante; me como el panecillo con sobrasada me bebo la cerveza de tres tragos y me dirijo nuevamente hacia la playa a repetir la misma operación de la mañana.
La computadora la prendo no menos de diez veces diarias y en cuatro de ellas he de regresar desde la playa, he contraído una enfermedad nerviosa, es la última dirección que tiene mía, dijo que debía pensar, dijo que debía alejarse de mí, llevo esperando dos años, no sé, los días se suceden con el único aliciente de una posible carta suya en mi buzón, llevo dos años soñando con ese momento y anhelando el postrero instante de nuestro encuentro, dos años mascullando las palabras que pronunciaré, dos años, no sé, escogiendo las palabras que consigan que se quede definitivamente a mi lado a pesar de saber que en esos instantes nada de lo preparado servirá, dos años, no sé, ensayando mi propio desenlace feliz, dos años y no sucede nada, quizá se haya casado, quizá se haya ido del país, quizá haya fallecido en un accidente, yo no tengo la culpa de que te duela el alma, escucho, a veces me pregunto de quién será el fantasma que te ha atrapado los ojos para que no veas nada, deliro entre cerveza y cangrejos sembrado de arena sin ganas de sacudirla sin ganas de nada más que de volver a verte a, el sol trasciende tarde ya no vendrá nadie a la playa el sol, puedes buscar por tierra puedes buscar por aire que como yo te he querido no va quererte nadie, el sol regatea a las nubes y se ofrece generoso le miro loco y la piel se dora más, santos que yo te escribí demonios se tienen que volver, confundo, los príncipes húmedos gustan de la sobrasada, tienen color semejante, qué color el de los cangrejos, qué esfuerzo en su desplazamiento qué escorzos entre negros brillantes qué extrañas compañías.
A las tres y media vuelvo a subir, tengo que comer, que conservarme saludable por si, lo primero que hago nada más entrar en casa es encender el ordenador, pongo a calentar las albóndigas en salsa, el modem chisporrotea, no tiene ningún mensaje nuevo en su buzón de voz, miro extrañado el mensaje, repito, no fuera a ser algún fallo de estas malditas máquinas, no tiene ningún mensaje nuevo en su buzón de voz, las albóndigas se queman, como panecillos con sobrasada más cerveza, quedo apesadumbrado ante el ordenador, no comprendo nada, he de revisar la línea, el aparato, a las cinco no soporto más su ausencia y me marcho a la playa con las dos toallas la cometa el cenicero la música, no sé si se acuerda, no sé si acuerda y bajo los escalones arenados temblando, el sol regatea a las nubes y se ofrece generoso le miro loco y la piel se dora más.
Eladio me ha traído el chocolate y las tostadas, es media tarde, las seis en punto, he de encender el ordenador, el ordenador, esos cabrones, esos jodidos cabrones, JODIDOS CABRONES dónde está dónde está quién se lo llevó quién se ha llevado quién me ha robado los cangrejos, el ordenador, ningún mensaje en su buzón, tiene tres mensajes no leídos en la bandeja de entrada, será será será, los cangrejos comen sobrasada en la toalla de Ana su cometa arenada se escapa no la atraparé sí sí la atraparé ningún mensaje en su buzón de correo.
-¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Casualidad, me encontré con un amigo común, llevo buscándole más de dos años, ¿cuánto tiempo lleva aquí?
-Casi año y medio.
-Quiero quedarme con él.
-Esto es un hospital.
-Viviré en el pueblo y vendré todos los días.
-Tiene memoria selectiva, dice cosas ininteligibles, te nombra muy a menudo, tiene un ordenador en su habitación, por supuesto apagado y vacío, de repente sale disparado hacia él, lo enciende y comienza su jerigonza incomprensible. Has de hablar con el Doctor Matarranz, él lo lleva, no sé si será conveniente que te vea.
-Dios mío.
-¿Por qué apareces ahora? ¿no es un poco tarde para volver?
-Sólo sé que quiero estar con él, dios mío.
Los cangrejos arenados se comen la cometa atada a la cerveza Ana ha contestado ha contestado su toalla he de lavarla mañana se manchó de cerveza sobrasada ningún mensaje en su buzón de correo electrónico.
José Luis deambulaba con dos toallas y una mochilita entre los árboles del jardín del frenopático serrano, aturdido corría tras la hojarasca levantada por el viento, de repente se tira al suelo y extiende su mano hacia un lado, vuelve a levantarse corre y corre y se tira al suelo de nuevo para luego emprender una veloz carrera hasta la puerta del hospital, pasa como una exhalación hasta llegar a su habitación, muy cercana a esa puerta, y tras apretar botones inútiles teclados inútiles queda paralizado ante la pantalla apagada, Ana y su hermano Sergio detrás de él le observaban, Ana derramó sus primeras lágrimas.
-Esto es lo que hace todos los días.
-Dios mío, ¿qué dice el médico?
-Que está enfermo, qué va a decir, le están tratando, intentan que salga de ese estado semicatatónico en el que se encuentra. Llevaba viviendo en Comillas dos años, solo, al parecer un buen día enloqueció y nos llamó la Guardia Civil, paseaba de un lado a otro como aquí como has visto tú hasta que los vecinos se percataron del estado en que se encontraba.
Llueve otra vez en la playa, hoy me marcharé antes a casa, no agotaré mis tiempos, me molesta no cumplir mis rutinas, me molesta tener que marcharme antes de tiempo, recojo todas las cosas la cometa las toallas, aquí llueve de repente bloquean al sol le derriban de su pedestal y el cielo enlutado descarga patadas y patadas de agua, empapado, empapado, para qué correr, quizás haya escrito hoy, quizás sea una señal, la tormenta que me empuja hacia tu comunicación hacia tu deseo de volver, sí, sin duda, ¿no estaré intentando engañarme de nuevo? puede ser y no ser quién lo sabe pero estos instantes de duda de incertidumbre de espera angustiosa qué bonitos serían si, qué a gusto sufriría ese tormento añadido si, el sendero enseguida se vuelve riada de barro, da igual mojarme mi prisa proviene de otra ansiedad mi ansiedad por ti, Ana, serás tú quien haya dejado un mensaje en mi buzón.
El sendero era un torrente de lodo y José Luis avanzaba descuidado nervioso por la inminente noticia, abrió la puerta del jardín y subió los metros encharcados que le separaban de la casa, metió la llave y sintió instantáneamente un golpe tremendo en su cabeza que le derribó y del que se recuperó pasadas unas horas ya de noche, cuando pasas del día a la noche de manera abrupta al cerebro le cuesta asimilar así que se levantó atontado y extraño pero con la misma idea que trajo desde que el cielo empezara a chorrear sobre la playa, dando tumbos alcanzó la mesa sobre la que tenía que estar el ordenador, pero no estaba, no estaba, buscó, buscó debajo de la mesa, apagón generalizado, buscó velas, buscó, no encontraba nada, el mechero, el mechero se encendió y comprobó que el ordenador no se encontraba sobre la mesa, su oscuridad fue en aumento, su desesperación acumulada durante tanto tiempo se concentró, su ansiedad insatisfecha aunque fuera tan mínimamente como el resto de aquellos días al encender su ordenador pobló cada uno de sus pensamientos inundó de lodo su cerebro como la tormenta hiciera con la región y su espíritu acabó de abandonar su cuerpo para buscar a Ana en otros sitios que pudieran contestarle de otras maneras para buscar a Ana desde la inconsciente demencia, a rastrearla en otros páramos no frecuentados pues aquellos días suyos estaban agotados aunque él nunca quisiera reconocerlo, ¿que el golpe en la cabeza pudo trastornarlo definitivamente? puede ser Ana pero no ha quedado demostrado, los cangrejos se comen la sobrasada, me levanto corro hacia el ordenador el golpe los ladrones jodidos cabrones hijos de puta Ana no podrá encontrarme nunca más jodidos cabrones, me tumbo al sol y a la nube, salto con la cometa y el viento, corro, me tiro al suelo los cangrejos se comen la sobrasada la mochilita he de revisar el mechero la lluvia que empieza a caer sobre el hospital aturde y asusta a José Luis que corre desesperadamente hacia el interior antes de que llegue a la puerta le atrapan dos enfermeros, uno ya lleva una jeringuilla que le clava en el brazo, Ana se cubre el rostro con sus manos y José Luis es transportado como un pelele hasta su habitación.
-¿Se curará?
-Eso nadie lo sabe. Tú has de decidir si quieres hacer lo que dices, a mi juicio eres la única persona que puede devolvérnoslo, eres la única persona que sigue habitando su mundo, los demás ya no existimos, quizá llevábamos mucho tiempo sin existir para él.
-Sólo se puede amar vivir con la persona por la que seríamos capaces de morir.
Jodidos hijos de puta, qué dolor me duele la cabeza, el lodo me cubre las zapatillas de deporte, los príncipes húmedos cangrejean más rápidos que nunca, me distraen, llegaré tarde a recibir tu correo, jodidos cabrones, la toalla de Ana, la sobrasada se me cayó, el mar golpea el litoral, Ana, escríbeme, de aquí no me voy, te espero siempre, el ordenador tu mensaje no llega, lágrimas José Luis tendido otro día de sol en el jardín del hospital, corre se tira extiende las toallas persigue la hojarasca hasta que un día de octubre el sol regatea a las nubes y se ofrece generoso le miro loco y la piel se dora más, Ana ha llegado su mensaje nunca llegó pero ella sí Ana llegó y me abraza aquí tirado sobre la hojarasca naranja, qué hacemos aquí cómo llegaste el mar dónde está, Ana abrázame que despierto de un mal sueño me golpearon no llegabas llovía tronaba y mi pecho estallaba Ana abrázame que el sol regateó a las nubes y ya nos dora la piel.

10 Comments:

At febrero 20, 2007 12:22 p. m., Anonymous Anónimo said...

Pese a escribir, parece que no tiene empacho en la manipulación de pruebas. El sumario del 11-M va a quebrar su carrera literaria!!!

 
At febrero 20, 2007 2:35 p. m., Anonymous Anónimo said...

Comunicarle al señor abogado que puede encontrar en cualquier lugar a alguno de los 11 millones de terroristas que pusieron a Zapatero en el poder el 14 de marzo.
No hace falta que vaya buscando documentos que involucren a ETA

 
At febrero 22, 2007 11:45 a. m., Blogger Enrique Fidel said...

Memo.Demócrata.

 
At junio 19, 2007 5:55 p. m., Blogger Los pasos que no doy said...

Fascista de doble moral vendido a la conspiranoia de aquellos que se ríen de 192 víctimas..., por muy escritor (mediocre por cierto) que se crea.

Este señor debería dar muchas explicaciones acerca de su defensa de Zougam, uno de los autores de la matanza. Sobre todo quién le paga. Pedro J. Ramirez cuyas tesis ha llevado al tribunal casi sin mover una coma?, la FAES con Aznar al frente y sus intereses personales por encima de todo?,

Ese señor Abascal no tiene vergüenza, ni decencia ni honestidad profesional. Se ve que tanta represión en la educación de su infancia le ha hecho lo que es.

 
At julio 07, 2007 2:16 p. m., Anonymous Anónimo said...

¿Vergüenza, decencia, honestidad profesional?, le sobran. La suficiente para cumplir con su deber y además buscar la verdad, y para eso desbrozar de porquería y mentiras todo lo referente al 11m. Aplicar esa falta de vergüenza, honestidad y profesional a quien ha instruido basandose en mentiras no a una persona que hacer su trabajo. Muchos queremos saber TODA LA VERDAD, a alguno saber la verdad le da miedo, lo entiendo.

 
At julio 07, 2007 2:29 p. m., Anonymous Anónimo said...

El Sr. Abascal ha ejercido legítimamente la defensa de dos imputados, aunque algunos consideramos que se ha preocupado más por intentar implicar a ETA y a las FyCSE -sin éxito- que por defender a sus clientes. Por ejemplo, cuando quiso poner en cuestión la cadena de custodia de la muestra M-1, la única de los trenes en la que se ha detectado nitroglicerina.

 
At julio 07, 2007 2:56 p. m., Anonymous vallisoletano said...

Los Señores Letrados Abascal y Alberca tienen bastante acento madrileño en el habla........

 
At julio 07, 2007 5:30 p. m., Anonymous Anónimo said...

Grandioso Abascal, un hombre valiente y que busca la verdad por encima de todo, defendiendo a una cabeza de turco inocente y que solo fué detenido como parte de una mentira gigante que muchos nunca nos creímos, por la memoria y la verdad, justicia, queremos saber la verdad, toda la verdad, gracias a abogados honestos y periodistas independientes cada día estamos mas cerca.

 
At septiembre 09, 2008 2:50 p. m., Anonymous Anónimo said...

un gilipollas más.

 
At febrero 24, 2010 11:37 a. m., Anonymous Anónimo said...

Estupendo,

Una vez más el tiempo te da la razón, gracias por luchar por los intereses de todos los españoles. Necesitamos muchos abascales en nuestra vida.

La historia pone a cada uno en su lugar.

 

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home