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20050914

La Tercera Ola versión 2002

Publicado en mi revista "La Nueva Literatura Argentina" el viernes 10 de mayo de 2002.


Editorial: Revolcados en la ola

Acaso la respuesta a lo que nos ocurre a los argentinos (y a múltiples naciones en todo el mundo) no deba buscarse en oscuros complots contra la Humanidad ni en los malos (o pésimos) manejos de los políticos que nos desgobiernan.
Alvin Toffler, en su clásico análisis La Tercera Ola, explica los cambios económicos, políticos y sociales utilizando la metáfora de "olas" que se generan y barren el océano de la Historia, rompiendo en algún sitio y momento.
Dice que la Primera Ola, la ola "agrícola", se abatió contra las costas de la Humanidad hace diez mil años y cambió la forma de la existencia humana, de bandas desorganizadas de cazadores y recolectores nómades a agricultores sedentarios con economías y sociedades agrupadas en torno a la aldea.
En el siglo XVII, la Segunda Ola, la ola de la Revolución Industrial, transformó a los campesinos en obreros fabriles, quitó la educación a la familia para ponerla en manos de la escuela (tan sólo una "fábrica de futuros obreros") y trasladó el polo de las sociedades desde la aldea agrícola hacia las grandes ciudades fabriles.
Según Toffler, la Tercera Ola está rompiendo sobre nosotros en este instante.
La "ola postindustrial", basada en la economía de recursos y la globalización, niega los principios rectores de la ola industrial, que se apoyaba en la salvaje depredación de la naturaleza y las operaciones de economías locales o regionales. En nuestro mundo actual, las grandes industrias obsoletas que ya no tienen mercado en los países centrales (siderurgia, ferrocarriles, petroquímica) se han trasladado a los países más atrasados (como el nuestro), que comienzan hoy, en plena época de la fibra de carbono y el composite, a tratar de elaborar acero con tecnología de hace un siglo; que intenta construir represas gigantescas cuando la tendencia es la energía solar; que pretende mantener a toda costa sus caminos y vías férreas desde las fábricas centrales a los puntos de consumo mientras los países de la Tercera Ola han descentralizado la producción para no depender del transporte.
Es este conflicto entre la realidad de un mundo de la Tercera Ola y los denodados intentos de nuestra sociedad por permanecer en la Segunda lo que provoca el desempleo, los conflictos sociales, la hiperinflación y el descontento a todos los niveles.
Mientras en el mundo de la Tercera Ola, quince países de la Unión Europea han unificado su moneda, en la Argentina circulan catorce monedas provinciales diferentes.
Al tiempo que en el mundo de la Tercera Ola gran parte de las facetas de la vida y la economía dependen de la informática y las comunicaciones, la Argentina ha devaluado su moneda y permitido el incesante aumento del dólar, que vuelve imposible la importación de computadoras, insumos, repuestos, etc.
A medida que el mundo de la Tercera Ola tiende a volver a regionalizar a su población, sacándola de las ciudades para establecerla en pequeños pueblos comunicados entre sí, la Argentina genera monstruosas migraciones desde las provincias hacia los gigantescos cinturones de pobreza en la periferia de las grandes ciudades.
Siendo que los países tienden a descentralizar sus gobiernos provinciales, estatales y municipales, otorgándole a cada uno el control de una pequeña proporción del territorio y la población, la Argentina hipertrofia cada vez más su elefantiásico e inerte gobierno central, desperdiciando recursos y talentos en un inútil intento de concentrar el agua del poder entre las mallas de una red de corrupción.
Escribe Toffler: "El brote de la nueva civilización sobre la Tierra (la de la Tercera Ola) no podía por menos de romper viejas relaciones, derribar regímenes y conmover todo el sistema financiero. Lo que parece caos es, en realidad, un masivo realineamiento de poder para acomodarse a la nueva civilización. "
Más abajo, analiza a los gobiernos que, como el argentino, resisten denodadamente la fuerza de la Ola Postindustrial, intentando mantener el statu quo de la época industrial: "Decenas de gobiernos de un país tras otro han intentado llevar a cabo este plan. Unos pocos, como Corea del Sur o Taiwán, en los que prevalecen condiciones especiales, parecen estar consiguiendo mantener una sociedad de la Segunda Ola. Pero la mayor parte de tales esfuerzos ha abocado al desastre."
Según la mirada de Toffler, la Argentina está haciendo todo lo contrario de lo debido. La Tercera Ola explica racionalmente cuáles son esos errores, y señala el largo y doloroso proceso que están llevando a cabo las sociedades centrales para integrarse en un mundo postindustrial y globalizado.
Acaso nuestro futuro nos depare el acomodamiento definitivo en la cresta de esta Tercera Ola. Pero esperemos que nuestros gobernantes despierten y lo logren pronto.
De nada nos servirá la promesa de una hermosa tarde de surf si el estallido de la Tercera Ola nos ahoga por la mañana.

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