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20050606

La increíble historia del muerto argentino que camina y habla

Lo escuché hoy a la madrugada por Radio Mitre: una historia tan inconcebible que, si yo viviera en otro país que no fuese la Argentina, de cierto que no lo creería.
En la última visita del presidente Kirchner a la provincia de La Pampa, más excatamente a su capital Santa Rosa, había entre la multitud un hombre joven (31 años) que sostenía en alto un cartel que decía textualmente: "Señor presidente: soy un muerto que camina".
El presidente permitió que el hombre se le acercara y le entregara en mano una carta exponiendo el increíble caso que pasaré a relatar.
Este pobre señor se llama Flavio García, es pampeano, y perdió su documento de identidad. Hecho el trámite para obtener un duplicado, el Registro Nacional de las Personas argentino le respondió que no podía dar curso al mismo porque obraba en poder del RNP un certificado de defunción que acreditaba el fallecimiento del causante.
Lo peor es que era verdad: el asombrado paisano descubrió que hace 31 años (en el momento de su nacimiento), se lo dio por muerto, y un médico y su propio padre suscribieron el tal certificado, como que García había nacido muerto.
El problema del pobre pampeano es que, como es lógico, nunca pudo hacer ningún trámite, no puede y no podrá a menos que el error se corrija. La razón técnica es perogrullesca: los muertos no están autorizados a hacer trámites.
En consecuencia, a García le pasa lo siguiente (entre otros problemas):

  • No se pudo casar con su señora (los muertos no se casan).
  • No pudo anotar a su nombre a sus dos hijos (los muertos no se reproducen). Los infantes llevan el apellido de la madre.
  • No puede comprar ni vender nada, ni propiedades, ni autos, ni campos, ni siquiera un perro.
  • No puede tributar impuestos, ni por supuesto tampoco evadirlos (grave problema para un argentino que puede desembocar en una patología psicótica).
  • No puede iniciar juicio, ni ser demandado, ni apresado por la Policía, ni tampoco encarcelado (las leyes se refieren sólo a los seres humanos vivos)...
  • Y así ad infinitum...

La pregunta, entonces, es la siguiente: si García siempre estuvo muerto, ¿cómo demonios le entregaron el DNI la primera vez?

Entrevistado esta mañana por Magdalena Ruiz Guiñazú, el sufrido compatriota no se supo expresar a tal respecto.

Independientemente de la barbaridad burocrática que cometió el error y no fue capaz de repararlo, vale la pena meditar acerca de los pros y las contras relativos de estar muerto, o, en este caso, de no haber nacido directamente.

En cuanto tenga más información sobre este caso, sólo posible en la Argentina, se los haré saber.

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