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20050408

Una carta desde el siglo XXII

CARTA DESDE EL FUTURO
por Richard Heinberg

¡Os saludo, gentes del año 2001! Están viviendo en el año en que nací; yo cuento ahora cien años, y les escribo desde el año 2101. Estoy haciendo uso de los últimos remanentes de la física avanzada que los científicos desarrollaron durante la era de Uds., para enviarles este mensaje electrónico, que envío al pasado para que les llegue a sus redes informáticas. Espero que lo reciban, y que les proporcione motivos para detenerse y reflexionar sobre su mundo y las medidas a adoptar teniéndolo en cuenta.
De mí mismo sólo contaré lo que es necesario contar: soy un sobreviviente. He tenido una suerte extraordinaria en multitud de ocasiones y de muchas maneras, y considero que es una especie de milagro que pueda estar hoy aquí componiendo este mensaje. He pasado gran parte de mi vida intentando labrarme una carrera como historiador, pero las circunstancias de la vida me han obligado a aprender y practicar los oficios de agricultor, forrajeador, guerrillero, ingeniero – y ahora: físico. Mi vida ha sido larga y azarosa ... pero no he hecho todos estos esfuerzos para transmitiros esto. Son todos los acontecimientos que he presenciado durante este siglo lo que me siento obligado a contarles de esta forma tan extraordinaria.
Están Uds. viviendo el final de una era. Quizá no lo entiendan. Espero que cuando hayan terminado de leer esta misiva lo entiendan.
Quiero contarles lo que es importante que conozcan, aunque es posible que les parezca que alguna de esta información es difícil de digerir. Les ruego que tengan paciencia conmigo. Soy un hombre viejo, y no me queda tiempo para detalles amables. Si lo que les cuento les resulta increíble, considérenlo como ciencia ficción. Pero por favor: Presten atención. El artilugio comunicativo que estoy usando es bastante inestable y no hay mucha seguridad de cuánto de lo que les cuente consiga alcanzarles. Por favor: pasen esta información a los demás. Probablemente sea el único mensaje de este tipo que reciban jamás.
Como no sé cuánta información voy a poder transmitirles empezaré con los temas más importantes, los que sean de mayor utilidad para que puedanentender hacia dónde se dirige el mundo de Uds...
La energía ha sido el principio organizador central -¿o debería decir desorganizador? - de los siglos diecinueve y veinte. La gente descubrió nuevas fuentes de energía – carbón, y más tarde petróleo – en el siglo diecinueve, y luego inventó todo género de nuevas tecnologías para usar esta energía recién descubierta. El transporte, la manufactura, la agricultura, la iluminación, la calefacción – todos sufrieron una revolución, y los resultados alcanzaron hasta lo más profundo de las vidas de todos en el mundo civilizado. Todo el mundo se volvió profundamente dependiente de nuevos artilugios; de los alimentos traídos de lejos y fertilizados con productos químicos; de medicamentos elaborados mediante síntesis químicas y a partir de procesos industriales dependientes de combustibles fósiles; de la misma idea del crecimiento perpetuo (después de todo, siempre sería posible producir más energía para el transporte y las manufacturas, ¿no?). Pues bien, si los siglos diecinueve y veinte representaron la parte ascendente de la curva de crecimiento, este siglo pasado ha sido la parte descendente, la caída en picado. Debería haber resultado perfectamente obvio para todo el mundo que las fuentes de energía con las que contaban eran agotables. Sin embargo, de algún modo esta idea nunca penetró muy profundo. Supongo que es porque la gente tiende a acostumbrarse a un determinado estilo de vida, y a partir de ese momento ya no le presta demasiada consideración. Lo mismo pasa hoy también. La gente joven ahora nunca ha conocido ninguna cosa realmente diferente; nuestro estilo de vida les parece de lo más natural -escarbando entre los restos de la civilización industrial en busca de cualquier cosa que pueda tener una utilidad inmediata - como si fuera esta la forma en la que la gente hubiera vivido siempre, como si esta hubiera sido la forma a la que aspirábamos a vivir. Es por eso por lo que siempre me ha atraído la historia, de modo que pudiera obtener alguna perspectiva de las sociedades humanas y cómo cambian con el tiempo. Pero me estoy yendo por las ramas.
¿Dónde me había quedado...? Sí, la crisis de la energía. Bueno, todo comenzó más o menos en el momento en que nací. La gente entonces pensaba que iba a ser breve, que se trataba tan sólo de un problema técnico o político, que pronto todo volvería a la normalidad. No se paraban a pensar que "normal", en un sentido histórico amplio, suponía vivir de la energía solar entrante y del crecimiento vegetativo de la biosfera. Perversamente, pensaban que "normal" significaba poder utilizar la energía fósil como si no existiera el mañana. Y supongo que casi dejó de existir ese mañana. Fue la clásica profecía autocumplida... casi.
Primeramente mucha gente pensó que los cortes podrían ser resueltos con "tecnología". Lo cual, retrospectivamente, resulta bastante absurdo. Después de todo, todos sus modernos artefactos habían sido inventados para emplear una abundancia temporal de energía. No producían energía. Si, claro, estaban los reactores nucleares (¡Dios mío, esos aparatos resultaron ser una pesadilla!), pero costaban tanta energía para construirlos y desmantelarlos que apenas compensaban la energía que consumían con la que producían durante toda su vida útil. Lo mismo sucedía con los paneles fotovoltaicos; parece que nadie se detuvo nunca a calcular cuánta energía se necesitaba realmente para fabricarlos, empezando por los microchips de silicio. Resultó que la fabricación de los paneles consumía casi tanta energía como la que producían los propios paneles durante su vida útil. Sin embargo, se construyeron unos cuantos –¡ojalá se hubieran construido más!- y muchos de ellos aún funcionan (son los que ahora mismo están alimentando el sistema que me permite enviarles esta señal desde el futuro). La energía solar era una buena idea; el principal motivo de su retroceso simplemente fue que era incapaz de satisfacer la voracidad energética de los hábitos de la gente. Al agotarse los combustibles fósiles, ninguna tecnología podría haber mantenido los estilos de vida a los que la gente se había acostumbrado. Sin embargo, tardaron bastante en darse cuenta. Su patética fe en la tecnología resultó tener un carácter religioso, como si sus artefactos fueran objetos votivos que los conectaran con un dios invisible pero omnipotente, capaz de invertir las leyes de la termodinámica.
Naturalmente algunos de los primeros efectos de la disminución de la energía tomaron la apariencia de recesiones económicas, seguidas de depresiones sin fin. Los economistas habían estado operando sobre la base de su propia religión –una fe absoluta e inconmovible en el Dios Mercado- y en la ley de la oferta y la demanda. Pensaron que si el petróleo empezaba a acabarse, el precio subiría, ofreciendo incentivos a la investigación de energías alternativas. Pero los economistas nunca se tomaron la molestia de reflexionar a fondo. Si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que la reconversión total de la infraestructura energética de una sociedad necesitaría décadas, mientras que pudiera ser que la señal que el precio emitía por la disminución de la energía tardara tan sólo unas semanas o meses antes de que se necesitara el hipotético reemplazo. Más aún, deberían haberse dado cuenta de que para los recursos energéticos de base no existen reemplazos.
Los economistas sólo sabían pensar en términos de dinero: las necesidades básicas como el agua y la energía sólo aparecían en sus cálculos en términos de su costo monetario, lo que hacía que funcionalmente fueran intercambiables por cualquier otra cosa a la que se pudiera poner un precio: naranjas, aviones, diamantes, cartas de póker, cualquier cosa. No obstante, si se analiza a fondo, se ve que los recursos básicos en absoluto eran intercambiables con otros: una vez se acababa el agua, no podías beber cartas de póker, por muy valiosa que fuera tu colección. Tampoco podías comer monedas si nadie tenía alimentos que vender. Y así, a partir de un determinado momento, la gente empezó a perder la fe en su dinero. Y a medida que lo iban haciendo, se dio cuenta de que la fe había sido el primer factor que hacía que el dinero tuviera algún valor. Las monedas fueron colapsando, primero en un país, luego en otro. Hubo inflación, deflación, trueques y pillaje a escalas inimaginables, a medida que iban acabándose las cosas.
En la era en que nací, los comentaristas solían equiparar la economía global con un casino. Unas pocas personas obteniendo trillones de dólares, euros y yens a través del comercio de divisas, compañías y operaciones a futuro. Ninguna de estas personas hacía realmente nada útil; simplemente realizaba sus apuestas y, en numerosas ocasiones, obtenía ganancias colosales. Si seguías la cadena económica, podías ver que todo el dinero salía de los bolsillos de la gente común... pero esa es otra historia. De todos modos: toda esa actividad económica dependía de la energía, del transporte y las comunicaciones a escala global, y de la fe en las monedas. A principios del siglo veintiuno el casino quebró. Gradualmente empezó a funcionar una nueva metáfora. Del casino global pasamos a la feria municipal.
Disponiendo de año en año de menos energía, y con monedas inestables lastrando las transacciones, la fabricación y el transporte redujeron su escala. Daba igual lo poco que Nike pagara a sus obreros en Indonesia: una vez que el transporte marítimo alcanzó niveles prohibitivos, los beneficios de la globalización de sus operaciones se desvanecieron. Sólo que Nike no podía simplemente empezar a reconstruir sus fábricas en los Estados Unidos, porque llevaban cerradas décadas. Lo mismo sucedió con todos los demás fabricantes de productos textiles, electrónicos, etc. Toda la infraestructura de fabricación local había sido destruida en aras de la globalización, para producir bienes más baratos y beneficios empresariales mayores. Y ahora reconstruir aquella infraestructura requeriría una ingente inversión financiera y energética, justo cuando el dinero y la energía empezaban a escasear.
Las tiendas estaban vacías. La gente no tenía empleo. ¿Cómo iban a sobrevivir? La única forma de hacerlo era reciclando sin cesar todas las cosas usadas que habían sido fabricadas antes de la crisis de la energía. Al principio, después de los shocks iniciales, que vinieron en forma de oleadas, la gente vendía sus cosas en subastas por internet (cuando había electricidad). Luego, cuando resultó evidente que la falta de un transporte eficiente hacía problemático el aprovisionamiento de bienes, la gente empezó a comerciar con cosas, arreglándolas, usándolas en la medida de lo posible para salir adelante. La cruel ironía era que la mayoría de sus cosas consistían en coches y artefactos electrónicos, que ya nadie podía usar. ¡Eran inútiles! Cualquiera que tuviera herramientas manuales y supiera usarlas podía considerarse rico. Y así sigue siendo.
La civilización industrial ciertamente había producido muchísimas cosas inútiles durante su breve existencia. Durante los últimos cincuenta o sesenta años, la gente ha empezado a desenterrar cualquier montaña artificial que encontrara, en busca de algo que resultara tener alguna utilidad. ¡Qué montones de basura más horribles! Con todos los respetos, siempre me ha costado entender por qué –e incluso cómo– Uds. podían tomar billiones de toneladas de valiosísimos y antiquísimos recursos básicos y convertirlos en montañas de basura maloliente, sin que apenas mediara un período de empleo útil entre ambos. ¿No podrían al menos haber fabricado objetos duraderos y bien diseñados? Debo decir que la calidad de las herramientas, muebles, casas, etc. que hemos heredado de Uds. -y que nos vemos obligados a utilizar, dado que pocos de nosotros podemos permitirnos el lujo de reemplazarlos– es desmoralizadoramente pequeña.
Bueno, pido disculpas por estos últimos comentarios. No pretendo ser grosero. En realidad algunas de las herramientas manuales que han quedado son bastante buenas. Pero tienen que entenderme: el estilo industrial de vida al que Uds. se han acostumbrado va a tener terroríficas consecuencias para sus hijos y sus nietos. Vagamente consigo recordar haber visto –cuando era muy joven y tenía quizá cinco o seis años– algunos viejos programas de televisión de la década de 1950: Ozzie and Harriet, Father Knows Best, Lassie... Retrataban un mundo ingenuo, en el que los niños crecían en pequeñas comunidades rodeados de amigos y familiares. Los adultos, que eran amables y sabios, conseguían resolver con facilidad todos los problemas. Todo parecía estable y benigno.
Cuando yo nací, ese mundo, si es que alguna vez existió, ya había desaparecido hacía tiempo. En los tiempos en que ya tuve edad suficiente para enterarme de mucho de lo que pasaba por todo el mundo, la sociedad parecía empezar a reventar por sus costuras. Empezó con los apagones eléctricos, que al principio era de unas pocas horas. Luego llegó la escasez del gas natural. No sólo fue que pasábamos frío la mayor parte del invierno, sino que además lo de los apagones empeoró dramáticamente porque gran parte de la electricidad se producía a partir de gas natural. Y luego vino la escasez de petróleo y nafta. Llegado ese momento (supongo que sería un adolescente por entonces) la economía estaba hecha jirones y reinaba el caos político.
Cuando estaba saliendo de la adolescencia empezó a desarrollarse una determinada actitud, fácil de identificar, entre la gente joven. Era un sentimiento de gran rabia hacia cualquiera que tuviera más de una determinada edad, tal vez treinta o cuarenta años. Los adultos habían consumido tantos recursos que ahora no quedaba nada para sus propios hijos. Naturalmente, cuando esos adultos habían sido jóvenes se habían limitado a hacer lo que hacía todo el mundo. Les parecía normal talar bosques centenarios para obtener pulpa con la que fabricar guías telefónicas, o consumir hasta el último litro de gasolina para sus derrochadores todoterrenos, o enchufar el aire acondicionado a poco que tuvieran un poco de calor. Para los niños de mi generación todo esto no ocupa más que una nebulosa en su memoria. Lo que nosotros hemos conocido es otra cosa. Nosotros hemos vivido en la oscuridad, con carestía de alimentos y de agua, con saqueos en las calles, con gente pidiendo limosna en las esquinas, con unos fenómenos meteorológicos imprevisibles, con contaminación y basura que ya no pueden ser recogidos y ocultados a la vista. Para nosotros, los adultos eran el enemigo.
En algunos lugares, las guerras entre generaciones siguieron, bajo la forma de resentimientos encubiertos. En otros hubo ataques aleatorios a gente mayor. En otros, existieron purgas sistemáticas. Me avergüenza reconocer que, aunque no ataqué físicamente a gente mayor, sí participé cuando se les insultaba y avergonzaba públicamente. Esa pobre gente –alguna aún bastante joven, vista desde mi edad actual– estaban tan confundidos y traicionados como nosotros mismos. Ahora sí puedo ponerme en su lugar. Intenten hacer lo mismo: traten de recordar la última vez en que fueron a una tienda a comprar algo y la tienda no lo tenía. (Este pequeño ejercicio mental constituye realmente un desafío para mí, pues hace décadas que no piso realmente una "tienda" que tenga mucho de nada, pero estoy intentando expresarlo en términos que Uds. puedan entender.) ¿Se sintieron frustrados? ¿Se enfadaron pensando: "He recorrido un camino tan largo para esto, y ahora tengo que cruzar la ciudad para ir a otra tienda para conseguirlo"? Bueno, multipliquen esta frustración y esta rabia por cien, o por mil. La gente pasaba a diario por estos trances, para cualquier objeto que necesitaran consumir, cualquier servicio, cualquier necesidad burocrática a la que se hubieran acostumbrado. Más aún, esos adultos habían perdido la mayoría de sus pertenencias al reventar la economía. Y ahora pandillas de jovencitos les robaban lo poco que les quedaba, insultándoles al hacerlo. Debió de ser una experiencia devastadora para ellos. Insoportable.
Ahora que yo mismo soy un anciano, me siento más tolerante hacia la gente. Todos estamos intentando sobrevivir, haciendolo lo mejor que podemos.
Supongo que sentirán Uds. curiosidad acerca de lo que ha pasado durante este último siglo, política, guerras, revoluciones, etc. Bueno, les cuento lo que sé, pero hay muchas cosas que desconozco. Durante los últimos sesenta años no hemos tenido nada parecido a una red global de comunicaciones, tal como existía antes. Hay amplias partes del mundo de las que no sé prácticamente nada.
Como podrán imaginar, cuando la escasez de recursos energéticos golpeó a los Estados Unidos y la economía empezó a caer en picado (es curioso que aún use esa expresión: sólo los más viejos entre nosotros, como yo mismo, han visto nunca caer en picado un avión o ni siquiera volar), la gente empezó a enojarse y a buscar a alguien a quien echar las culpas. Naturalmente, el gobierno no quiso ser el culpable, de modo que los bastardos que estaban en el poder (lo siento, sigo sin tener ninguna simpatía hacia ellos) hicieron lo que los líderes políticos siempre han hecho: crearon a un enemigo exterior. Enviaron barcos de guerra, bombarderos, misiles y tanques al otro lado del océano con propósitos de lo más siniestros. A la gente le decían que lo hacían para proteger su "Estilo de Vida Americano". Bueno, no existía nada sobre la tierra que pudiera conseguirlo. ¡Era el "Estilo de Vida Americano" lo que constituía el problema!
Los generales consiguieron matar unos pocos millones de personas. De hecho pueden haber sido decenas o cientos de millones; los informativos nunca fueron muy claros al respecto, ya que estaban censurados por los militares. Había protestas contra la guerra en las calles, y persecuciones de gente que protestaba contra la guerra: a algunos de ellos los detuvieron y los metieron en campos de concentración. El gobierno se volvió totalmente fascista en sus métodos hacia el final. Existían levantamientos locales, que eran sofocados brutalmente. Pero no sirvió de nada. Las guerras agotaron los escasos recursos que quedaban, y después de cinco años terribles, el gobierno central simplemente se fue a pique. Se le acabó el combustible, por así decirlo.
Hablando de acontecimientos políticos, vale la pena mencionar que en los primeros años de los recortes, las filosofías políticas existentes tenían pocas cosas que ofrecer que realmente fueran útiles. La derecha se dedicaba totalmente a proteger a los ricos de ser avergonzados en público, y a desviar todo el sufrimiento hacia la gente pobre y los chivos expiatorios extranjeros: árabes, coreanos del norte, etc. Mientras, la izquierda estaba tan acostumbrada a combatir las pequeñas mezquindades empresariales, que no era capaz de darse cuenta del hecho de que los problemas a los que se enfrentaba ahora la sociedad no podían ser resueltos mediante la redistribución económica. Personalmente, y como historiador, tiendo a tener más simpatía por la izquierda, porque pienso que la acumulación de riqueza que se estaba produciendo era simplemente obscena. Sospecho que gran parte de sufrimiento podría haberse evitado si toda esa riqueza se hubiera repartido desde el principio, se podría pensar que una vez se les parara los pies a todas las grandes corporaciones y los plutócratas billionarios aligeraran lastre, todo iba a ir bien. Pues bueno, no había manera de que todo fuera a ir bien, era imposible.
De modo que aquí tenían estas dos facciones políticas combatiéndose a muerte, culpándose mutuamente, mientras todos a su alrededor se morían de hambre o se volvían locos. Lo que la gente realmente necesitaba era un poco de información básica y consejos de sentido común, alguien que le dijera la verdad (que su estilo de vida se estaba acabando) y que le ofreciera unas pocas estrategias de supervivencia colectiva inteligentes.
Mucho de lo que ha sucedido durante el siglo pasado es lo que cabía esperar de acuerdo con las previsiones de sus científicos: hemos visto cambios climáticos dramáticos, extinción de especies y terribles epidemias, tal como los ecologistas del final del siglo anterior habían advertido. No pienso que esto sea motivo de satisfacción para los descendientes de esos ecologistas. Conseguir decir "se los dije" es un consuelo bastante lamentable en esta situación. Los tigres y las ballenas han desaparecido, y probablemente decenas de miles de otras especies; pero nuestra falta de comunicaciones globales fiables hace que sea difícil que alguien sepa qué especies y dónde. Para mí, las aves canoras son un recuerdo grato pero lejano. Supongo que mis colegas en China y en África tendrán largas listas. El cambio climático ha sido un problema real para el cultivo de alimentos, e incluso simplemente para sobrevivir. Nunca sabes de un año para otro qué bandadas de insectos conocidos o desconocidos van a aparecer. Es mucho peor que un desastre; es una amenaza a la vida. Y éste es sólo uno de los factores que han llevado a la dramática reducción de la población humana en este último siglo.
Mucha gente lo llama La Gran Extinción. Otros lo llaman "La Gran Poda", "La Purificación", o "La Gran Limpieza". Algunos términos son más amables que otros, pero en realidad no hay formas amables de describir los actuales acontecimientos, las guerras, epidemias y hambrunas.
Los alimentos y el agua han constituído importantes factores en todo esto. El agua dulce potable lleva décadas siendo escasa. Una de las formas de hacer que la gente joven se enfade conmigo es contarles historias de cómo en los viejos tiempos la gente usaba millones de millones de litros de agua para sus céspedes. Cuando les describo cómo funcionaban los retretes, simplemente no lo pueden creer. Algunos piensan que soy un mentiroso. En estos días el agua es un asunto serio. Si la desperdicias, puede que muera alguien.
Hace ya décadas que la gente empezó –por pura necesidad– a aprender a cultivar su propia comida. No todo el mundo tuvo éxito, y hubo mucha hambre. Una de las cosas más frustrantes era la falta de buenas semillas. Muy poca gente entendía algo de ahorrar las semillas de una campaña para otra, de modo que los stocks de semillas existentes se agotaron rápidamente. También existía el gran problema de las modernas variedades híbridas: pocas de las hortalizas de invernadero plantadas producirían buenas semillas para el año siguiente. Las plantas de diseño genético era incluso peores, causando todo tipo de problemas ecológicos cuyas consecuencias aún seguimos padeciendo, en especial la muerte de abejas y otros insectos beneficiosos. Las semillas de alimentos bien polinizados son como oro en paño para nosotros.
He viajado a pie y a caballo cuando era más joven, en la década de los cincuenta y los sesenta, y preparamos algunos informes para el mundo exterior. Desde lo que yo he visto y oído, parece que gente de diferentes sitios lo ha conseguido por vías diferentes, y con diversos grados de éxito. Irónicamente, quizá, las etnias indígenas que más se han visto perseguidas por la civilización probablemente sean las que lo estén haciendo mejor. Aún conservaban gran cantidad de conocimientos de cómo vivir en el campo. En algunos sitios, la gente está conviviendo en comunidades rurales improvisadas; otros están intentando sobrevivir en lo que queda de los grandes centros urbanos, rompiendo el hormigón y cultivando lo que pueden al tiempo que reciclan y comercian toda la vieja basura que quedó atrás cuando la gente huyó de las ciudades en los años veinte. Como historiador una de mis mayores frustraciones es la rápida desaparición del conocimiento. Uds. tenían la manía de meter la información más importante en medios de almacenamiento electrónico y papel ácido que se está desintegrando rápidamente. Para la mayor parte tenemos fotografías, con imágenes que se van desvaneciendo, algunos libros al azar y revistas destrozadas.
Algunos de nuestros jóvenes miran los anuncios en las viejas revistas y tratan de imaginar cómo habrá sido la vida en un mundo de aviones, electricidad y coches deportivos. ¡Debe de haber sido Utopía, el paraíso! Otros de nosotros no tenemos una visión tan optimista del pasado. Supongo que es parte de mi trabajo como historiador: recordar a todo el mundo que las imágenes de los anuncios eran sólo una cara de la historia; la otra eran la galopante explotación de la naturaleza y de la gente y la ceguera ante las consecuencias, las cuales condujeron a los horrores del siglo pasado.
Uds. seguramente se asombrarán de que les traiga alguna buena noticia, algo positivo acerca del futuro de su mundo. Bueno, como pasa con la mayoría de las cosas, depende de la perspectiva que adopten. Muchos de los supervivientes aprendieron valiosas lecciones. Aprendieron qué es importante en esta vida y qué no. Aprendieron a atesorar buen suelo, semillas viables, agua limpia, aire sin contaminar, y amigos con los que poder contar. Aprendieron la importancia de hacerse cargo de la propia vida, antes que esperar que se haga cargo cualquier gobierno o empresa. Ahora ya no existen "empleos", de modo que el tiempo de la gente depende de sí misma. Ahora piensan más por sí solos. En parte como resultado de esto, las viejas religiones han sido dejadas de lado en gran parte, y la gente ha redescubierto la espiritualidad en la naturaleza y en sus comunidades locales. Los niños hoy están ansiosos por aprender y crear su propia cultura. Los traumas del colapso de la civilización industrial son cosas del pasado; eso ahora es historia. Ha comenzado un nuevo día.
¿Podéis cambiar el futuro? No lo sé. Hay todo tipo de contradicciones lógicas inherentes a esa pregunta. Yo mismo apenas acierto a comprender los principios de la física que me están permitiendo transmitirles esta señal. Es posible que a partir de la lectura de esta carta puedan hacer algo que habría cambiado mi mundo. Es posible que puedan salvar un bosque o una especie, o conserven alguna vieja reliquia en forma de semilla, o que contribuyan a prepararse Uds. y el resto de la población para los recortes de energía que les esperan. Mi vida podría haber cambiado a resultas de ello. Habríamos establecido algún tipo de bucle cósmico entre el pasado y el futuro. Es una cuestión muy interesante, digna de reflexión.
Hablando de la física, quizá debería mencionar que he llegado a aceptar una visión de la historia basada en lo que he leído sobre la teoría del caos. Según dicha teoría, en los sistemas caóticos los pequeños cambios en las condiciones iniciales pueden llevar a grandes cambios en los resultados. Pues bien, la sociedad y la historia del hombre son sistemas caóticos. Si bien lo que la mayoría de la gente hace está determinado por circunstancias materiales, sigue habiendo un margen de maniobra, y lo que hagan puede producir una diferencia significativa en la tendencia descendente. Retrospectivamente parece que la supervivencia humana en el siglo veintiuno dependía de una multiplicidad de pequeños esfuerzos, aparentemente insignificantes, realizados por individuos y grupos marginales en el siglo veinte. El movimiento antinuclear, el movimiento conservacionista, el movimiento en contra de la biotecnología, los movimientos en favor de los alimentos y la agricultura orgánicos, los movimientos de resistencia de los pueblos indígenas, las pequeñas organizaciones dedicadas a la cosecha de semillas... todos ellos han tenido un profundo y positivo impacto sobre los acontecimientos posteriores.
Supongo, hablando en términos lógicos, que si Uds. fueran a cambiar la red de causalidades que ha llevado a mi existencia actual, es posible que algunos acontecimientos pudieran impedir mi presencia aquí. En tal caso, esta carta constituiría la nota de suicidio más extraña de toda la historia...
Pero es un riesgo que estoy dispuesto a correr. ¡Hagan lo que puedan! Y mientras están en ello ¡por favor, trátense con respeto y amabilidad! ¡No dejen de tener en cuenta a nadie, ni a nada!

5 Comments:

At abril 16, 2005 9:44 a. m., Blogger Óscar said...

MI comentario es tan enorme, que es un post en mi propio blog:

http://ocabeto.blogspot.com/2005_04_01_ocabeto_archive.html#111365344307919692

 
At noviembre 13, 2006 8:35 p. m., Blogger thabiha said...

Crónicas de Kevin Warner.
(Mi Futuro es mi Presente)

Introducción:

Este relato narra de una manera predictiva el futuro en base a lo que vivimos hoy en día en el siglo XXI, es un llamado de conciencia a la sociedad.

En la primera parte se narra en tercera persona, describiendo a Kevin Warner, y como este personaje se interesa en la creación de la máquina del tiempo, ¿que impulsaba a este hombre a saber mas?, ¿Como crea la máquina del tiempo?, ¿Cómo inició todo?

Luego el mismo describe su historia, haciendo una comparación del siglo XXI y el siglo XXII, encontrándose con una gran desilusión, este siglo no era lo que el esperaba se da cuenta que el mismo se ha dedicado a deteriorar el futuro. Anonadado Kevin tiene que volver a su siglo, pero nunca volverá a ser igual.



¿Cómo inició todo?

Parte 1.

Kevin warner Desde muy joven sintió gran curiosidad por los sistemas informáticos y la electrónica, cultivando y desarrollando un deseo casi obsesivo por investigar, aprender y lograr objetivos aparentemente imposibles. En la adolescencia ya se había convertido en todo un fenómeno. A los 14 años marca su primera línea tras la barrera del lado oscuro, del que ya nunca se separaría: se saltó la seguridad del sistema administrativo de su colegio; sin embargo, no lo hizo para alterar las calificaciones escolares, como podría pensarse, sino solo por observar. De aquí en adelante comenzaría su fama como delincuente. Un día Kevin y dos amigos suyos por simple distracción consiguen burlar los sistemas de seguridad de las oficinas de la Universidad de Cambridge y el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Después de este incidente la vida de este joven no volverá a ser igual.
Algo llamo la atención de este joven; pues, en la base de datos de la universidad estaba registrado un importante proyecto que trataba sobre de la posibilidad de ir al futuro, científicos, programadores y especialistas en seguridad años atrás desistieron de esta investigación por no conseguir grandes avances al respecto, ahora esta información estaba en manos de este genio del siglo XXI.

Kevin copio toda la información que considero importante, y desde ese entonces decide investigar todo lo concerniente a ello ¿como será el futuro?, ¿qué tan importante será la energía?, ¿las computadoras formarán parte de nuestro futuro?, ¿de verdad será importante?, ¿qué será de mi familia? ¿La robótica alcanzará las expectativas de sus diseñadores?... estas eran algunas de las preguntas que rondaban la mente de este obsesionado joven.
Pronto Kevin quedó totalmente aislado del mundo, dejó su familia, si sólo le interesaba su gran investigación; Así pues, fueron pasando los años hasta que logró ensamblar una máquina que lo llevaría al futuro, y así descifrar los enigmas del mundo en que vivía.

Estamos en el siglo XXII, el reloj marca las 22:00 hrs. Warner consigue atravesar la barrera del tiempo y llega a una pequeña ciudad en algún lugar del mundo, este queda totalmente sorprendido, ante sus ojos se encuentra su gran sueño hecho realidad, Su presente es el futuro.

Sólo tiene 24 horas para curiosear como están las cosas en este siglo, inmediatamente toma su grabadora y empieza a narrar cada cosa que puede captar a través de sus sentidos:



¡Sorpresa! ¿Progreso o Bloqueo?

Parte 2.

Mi nombre es Kevin warner, tengo 26 años en este momento estoy en el siglo XXII, si lo que les cuento les resulta increíble, considérenlo como ciencia ficción, pero es la realidad El artilugio comunicativo que estoy usando es bastante inestable y no hay mucha seguridad de cuánto de lo que les cuente consiga alcanzarles. Por favor les ruego pasen esta información a los demás. Probablemente sea el único mensaje de este tipo que reciban jamás.
Como no sé cuánta información voy a poder transmitirles por el poco tiempo que puedo estar acá empezaré a narrar los temas más importantes, los que sean de mayor utilidad para que puedan entender hacia dónde se dirige nuestro mundo.
Desde el principio de los tiempos, el hombre ha deseado crear vida artificial. Se ha empeñado en dar vida a seres artificiales que le acompañen en su morada, seres que realicen sus tareas repetitivas, tareas pesadas o difíciles de realizar por un ser humano.
Durante los siglos XVII y XVIII en Europa fueron construidos muñecos mecánicos muy ingeniosos que tenían algunas características de robots. En 1805, Henri Maillardert construyó una muñeca mecánica que era capaz de hacer dibujos.
Una serie de levas se utilizaban como el programa para el dispositivo en el proceso de escribir y dibujar. Estas creaciones mecánicas de forma humana deben considerarse como inversiones aisladas que reflejan el genio de hombres que se anticiparon a su época. Hubo otras invenciones mecánicas durante la revolución industrial, creadas por mentes de igual genio, muchas de las cuales estaban dirigidas al sector de la producción textil. Entre ellas se puede citar la hiladora giratoria de Hargreaves (1770), la hiladora mecánica de Crompton (1779), el telar mecánico de Cartwright (1785), el telar de Jacquard (1801), y otros.
El desarrollo en la tecnología, donde se incluyen las poderosas computadoras electrónicas, los actuadores de control retroalimentados, transmisión de potencia a través de engranes, y la tecnología en sensores han contribuido a flexibilizar los mecanismos autómatas para desempeñar tareas dentro de la industria. Son varios los factores que intervienen para que se desarrollaran los primeros robots en la década de los 50’s. La investigación en inteligencia artificial desarrolló maneras de emular el procesamiento de información humana con computadoras electrónicas e inventó una variedad de mecanismos para probar sus teorías.
Este concepto humanoide ha sido desarrollado en este siglo todo es artificial y esta invadido por robots. El hombre está aburrido de que hagan todo por el y ¡si vieran la contaminación! la basura electrónica que dejan estos aparatos es realmente un desastre vivir acá. Todo lo que se puede observar en el periférico de la ciudad, es una mezcla explosiva para la sociedad: contienen metales pesados como plomo, mercurio, cadmio y berilio; químicos peligrosos como retardantes de fuego bromados, polibromobifenilos y tetrabromobisfenol. Además, usan con frecuencia polímeros con base de cloruro de vinilo, Algunos de los materiales empleados en la fabricación de productos electrónicos tienen efectos dañinos en nuestra salud. Por ejemplo, Los monitores de tubo de rayos contienen plomo, el cual causa el deterioro intelectual en niños y afecta el sistema nervioso, sanguíneo y reproductivo en adultos; el cadmio, utilizado en las baterías recargables de los robots se puede bioacumular en el ambiente, además de que afecta a riñones y huesos; el policloruro de vinilo (PVC) es un plástico que contienen cloro, y cuando se utiliza emite dioxinas y furanos, químicos altamente tóxicos.
Los trabajadores que utilizan plomo en procesos que requieren altas temperaturas, como la fundición de metales, están expuestos a humo que contiene plomo, lo que afecta a casi todos los órganos y sistemas en su organismo. Daña los riñones y el sistema reproductivo. Los efectos, señala Greenpeace, son los mismos al respirar o al ingerir plomo.
La energía ha sido el principio organizador central -¿o debería decir desorganizador? - de los siglos diecinueve y veinte. La gente descubrió nuevas fuentes de energía – carbón, y más tarde petróleo – en el siglo diecinueve, y luego inventó todo género de nuevas tecnologías para usar esta energía recién descubierta. El transporte, la manufactura, la agricultura, la iluminación, la calefacción – todos sufrieron una revolución, y los resultados alcanzaron hasta lo más profundo de las vidas de todos en el mundo civilizado. Todo el mundo se volvió profundamente dependiente de nuevos artilugios; de los alimentos traídos de lejos y fertilizados con productos químicos; de medicamentos elaborados mediante síntesis químicas y a partir de procesos industriales dependientes de combustibles fósiles.
Poco a poco todo se fue acabando, y la energía en estos tiempos falla constantemente, los robots usan la mayor parte de este recurso, pero no pueden hacer nada al respecto. Pues si los desconectan, los humanos morirían inevitablemente, estos están acostumbrados a ser atendidos en todo lo que necesitan y no conocen otra forma de sobrevivir que no sea orientada por la inteligencia artificial.

¿Vivir o Sobrevivir?
Parte 3
El reloj da las 5:00 hrs. El amanecer no existe no se sabe cuando es noche o de día, los hombres de este siglo no duermen, pues el ruido de las grandes industrias y la radiación de las mismas no los dejan descansar, todo es disturbio y peleas en las calles, el estrés es su estado de animo determinado, los niños ya no juegan afuera de sus casas, pues los parques recreativos fueron demolidos para la construcción de grandes edificios, centros comerciales, entre otros establecimientos de entretenimiento ¿entretenimiento?
Hace pocos minutos entre a comprar un café, en la fuente de soda, luego de pagarle al robot mi cuenta, me dirigí a la mesa, inmediatamente entró un robot-policía R3204, se acerco a mi mesa y me dice que su jefe lleva rato observándome, y que yo lucia diferente a todos los de por hay, me dice que le mostrara mi identidad lo cual es imposible pues no la traía conmigo. Inmediatamente me llevo a rendir explicaciones en la delegación allá me presentó a su Jefe trate de explicarle mi situación le dije que era un simple hombre proveniente del siglo XXI y que solo estaba explorando el lugar para resolver muchas interrogantes de la sociedad a la que pertenezco, inmediatamente este hombre empezó a burlarse de mi, al punto de llamarme loco.
Me sentí frustrado, hasta que conseguí llamar su atención, mostrándole mi investigación acerca del tiempo y como llegue a esta ciudad, me preguntó cosas de mi siglo que había leído en algunas revistas que guardaban sus familiares. Pero le parecía que esas revistas mentían en muchas cosas pues para el era increíble pensar que un día el mundo estaba compuesta en su mayor parte de agua y que el petróleo se daba en innumerables cifras de galones, que algunos países lo regalaban, que los suelos eran fértiles, y que existían todos esos animales tan hermosos y esos bosques espectaculares, pues en el siglo XXII lo que abundan son pantanos, se han hecho guerras por agua en todo el mundo, el petróleo se acabo, hay poca energía, les a tocado sembrar sus alimentos en sus propias casas, pues los campos los acabaron, y los suelos ahora están contaminados, hay muchas enfermedades, todos están muriendo, pronto solo quedarán los robots, manejando el mundo o la basura que queda de él.
Le dije que efectivamente en mi siglo todo era hermoso, y que aún de eso nos la pasábamos quejando, y preocupándonos solo del desarrollo económico y tecnológico, dejando la cultura a un segundo plano, la sociedad poco a poco se esta acabando, por eso mi vocación y mi empeño de venir al futuro también tenía muchas preguntas. En el siglo XXI todo lo guardamos en la computadora hasta nuestros mas preciados recuerdos, nuestras fotos, videos, música todo está en la PC solo tenemos que hacer unas cuantas operaciones y hay esta la globalización en nuestras manos.
¡Claro ustedes ya no usan esa tecnología lo robots hacen lo que les digas solo hace falta que lo pienses inmediato lo obtienes!

Mi Sangre, quedó grabada en las agujas del reloj
Parte 4
El hombre estaba muy sorprendido, pero mi historia le causó gran conmoción me contó que su bisabuelo, era un gran científico, en su adolescencia fue muy buscado por la ley, pues se la pasaba haciendo bromas en algo que llamaban computadoras, el inventaba programas o algo así no recuerdo bien, la cuestión es que un día burlo la seguridad de un importante instituto de tecnología de su época, encontró un proyecto de una máquina para ir al futuro, pronto conoció a mi bisabuela, el siguió el proyecto de manera silenciosa que nadie se enterara, hasta que no aguanto y empezó a publicar en todas partes una máquina que supuestamente lo llevaría al futuro, todos lo trataron de loco hasta que quedó totalmente solo, nadie volvió a saber de él.
Es poco lo que queda de la red global todo se esta yendo a pico, sufro por mis hijos, mi esposa, mi familia, mi gente, que será de ellos, si todos estamos sufriendo de hambre y sed, consecuencia del despilfarro que día hubo por parte de ustedes ¡nuestros antepasados!
Pasé horas conversando con él, pero ya mi reloj daba las 21:00 hrs. Debía regresar de inmediato a mi Siglo, le dije al buen hombre, que le deseo lo mejor y espero poder hacer algo por el algún día, cuando ya iba a disponer mi marcha, una gran conmoción rodeo mi pecho de inmediato voltee y le pregunté su nombre, el me miró fijamente a los ojos, y sollozando me dijo:
Soy tu bisnieto Kevin Warner Jr. Bendición Abuelo, no me olvides otra vez.
¡Ayúdanos!
Conclusión:
Al comenzar esta historia, tenía una percepción diferente de lo que seria el futuro, de pronto comencé a investigar y me conseguí en el Internet una carta que habla de un hombre del siglo XXII, este decía que en su siglo las cosas eran muy diferentes, lo que llamaban tecnología era lo que había acabado con el mundo, la energía pronto se acabo y el hombre tuvo que volver a las técnicas indígenas del pasado, sino morirían de hambre…
Esto es algo confuso, pues siempre hablamos del futuro como una evolución, y en esta historia vemos que la tecnología llegó a la cupisde en un momento determinado, pero luego todo se fue a pique, y el hombre del futuro sufre las consecuencias.
Mi gran afición son las computadoras, y mi mayor meta ser participe de la evolución tecnológica, pero no deseo que las futuras generaciones sufran las consecuencias de un mal uso de los recursos energéticos.
Autora: Mercedes Ramirez.

 
At noviembre 14, 2006 9:39 p. m., Blogger thabiha said...

Thabiha_one
Mecharas19@hotmail.com

Futurismo o realismo?

 
At febrero 02, 2008 5:21 p. m., Anonymous condemor said...

He llegado aquí y no he podido seguir leyendo:

"pero costaban tanta energía para construirlos y desmantelarlos que apenas compensaban la energía que consumían con la que producían durante toda su vida útil." (Los reactores nucleares)

Qué gilipollez Dios bendito. Qué gilipollez...

 
At julio 24, 2009 12:42 a. m., Blogger Marco Aurelio said...

utopías del pensamiento, que te juegan malas pasadas amiga

 

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